lunes 29 de junio de 2009

LOS RADIOAFICIONADOS Y LOS EXTRATERRESTRES

Como en principio este un blog científico, creo que cabe comentar todo tipo de temas relacionados con la ciencia y provocar un poco de debate, y por eso se me ha ocurrido ahora volver a hablar de un tema que para mucha gente es un dogma y, en cambio, para mí es meramente pseudociencia y un gran error.

Me refiero a la presencia de extraterrestres aquí, en la Tierra, paseando entre nosotros pasando inadvertidos, si son idénticos a nosotros, para que no los detectamos, o bien, muy bien escondidos o disimulados, porque son diferentes y prefieren camuflarse para no asustarnos y no los descubramos. Por supuesto que han llegado en naves extraterrestres cuyos avistamientos denominamos OVNI, palabreja derivada de Objeto Volante No Identificado.

Lo de que los extraterrestres nos visitan es a mi parecer una idea totalmente errónea y una pena que no sea cierta ni posible, tal como comento al final de este blog. Y eso no lo considero sólo yo, cuya formación científica es más bien muy limitada, sino que el mismo Frank Drake, el hombre que ha impulsado el proyecto SETI, acrónimo de Search for Extraterrestrial Intelligence y, por tanto, uno de los científicos que tiene más fe en encontrarlos, afirma que debemos buscarlos en el espacio exterior y que es imposible que nos hayan detectado por ahora y mucho menos que se paseen por nuestras ciudades.

Sus razones para rechazarlos aquí y buscarlos fuera se basan en el cálculo del número de planetas habitables en nuestra galaxia, la Vía Láctea, y de las probabilidades de que surja vida en ellos. Si no recuerdo mal, en una entrevista en el Periódico de Catalunya, estimaba que tendrían que estar separadas en promedio entre 500 y 1000 años luz.

Por mi parte, considero que su cálculo del número de posibles civilizaciones coetáneas a la nuestra es muy exagerado (por la cuenta que le trae) y que habría que tomarlo en su versión más pesimista, puesto que la vida necesita una cantidad de factores favorables muy superior a los estimados por él. Es decir, que la vida en el universo (limitémonos a nuestra galaxia) tiene que superar obstáculos muy superiores a los estimados por Drake, aunque explicar esto exigiría una extensión excesiva para discutirlo aquí y ahora.

En la versión “pesimista” de su cálculo, desgraciadamente para nosotros no podría haber más de una 100 civilizaciones coetáneas con la nuestra en toda la Vía Láctea. Teniendo en cuenta que las dimensiones de nuestra galaxia son de unos 100.000 años-luz, esto nos daría una distancia media entre civilizaciones de unos 1000 años-luz, lo que dificultaría mucho el contacto entre ellas y, en nuestro caso, hace muy improbable que nos hayan siquiera detectado, puesto que emitimos señales de radio solamente desde hace solamente cerca de 100 años.

Digo “desgraciadamente” porque cada vez se ve más claramente que necesitamos ideas claras para no cargarnos el planeta y que nuestro paso por la Tierra no resulte ser algo tan breve que nos carguemos incluso los cálculos optimistas de Drake, quien en su versión “pesimista” estima que los seres “inteligentes” como nosotros tardaremos por lo menos 10.000 años en cargarnos toda la vida del planeta, incluida por supuesto la vida inteligente o sea a nosotros.

Así que volviendo a los que tienen fe en su visitas (léase OVNIS extraterrestres) es una pena que esos presuntos extraterrestres que se pasean entre nosotros nunca nos hayan aportado ni una sola idea científica aprovechable, ni una sola sugerencia ecológica, ni una fuente insospechada de energía no contaminante, ni alguna solución para la absorción del anhídrido carbónico o, como ahora se ha puesto de moda llamarlo: el bióxido de carbono.
Así que, si los avistamientos de OVNIS no son extraterrestres, ¿qué demonios son?

Todos los avistamientos se pueden encuadrar en 4 tipos de OVNIS que explican prácticamente todos los avistamientos confirmados por numerosos testigos que no nos hacen dudar de sus avistamientos, pues podemos estar seguros de que algo sí han visto, pues tantos testimonios no pueden ser imaginarios sino visiones reales. Otra cosa es deducir qué son exactamente esas visiones.

Unas cuantas de las manifestaciones ópticas percibidas (avistamientos) se pueden atribuir a la propagación de las ondas electromagnéticas, pues la luz no deja de ser una más de ellas y lal vista es el órgano que nos permite hablar de OVNIs. Veamos los casos diferentes observados:
Luces brillantes con estela: Son luces que atraviesan el firmamento de lado a lado a gran velocidad, especialmente de noche, pero que algunas veces son incluso visibles durante el día, dejando un rastro luminoso en el firmamento. Como dejan siempre estela, no hay duda de que son meteoros producidos por los numerosos fragmentos de meteoritos que se queman al entrar en la atmósfera y de los que, algunas veces, se encuentran restos todavía sin quemar en la superficie terrestre.

Luces brillantes en la noche sin estela: Son luces brillantes que se desplazan irregularmente y a velocidades físicamente imposibles y aparentemente superiores a la de la luz por el cielo nocturno. No son otra cosa que faros y luces potentes vistas a gran distancia, en noches de gran calma, en las que se ha producido el fenómeno de propagación transhorizonte de las ondas electromagnéticas entre capas estratificadas con inversión térmica.
Todos los radioaficionados conocemos casos de propagación transhorizonte en frecuencias de UHF (470 y 1200 MHz). También esta inversión térmica alcanza a las radiaciones luminosas. No son otra cosa que la expresión nocturna de los espejismos diurnos, espejismos que muchos han visto en los desiertos.

En su versión nocturna, la increíble velocidad de desplazamiento de las luces se debe a que son meramente una reflexión o refracción, y su punto de procedencia aparente varía enormemente con tan sólo mínimas variaciones de las capas estratificadas de inversión térmica. Desafían así en su movimiento cualquier velocidad que estimemos posible.

Platillos volantes propiamente dichos: Son observaciones realizadas durante el día en el cielo y que no dejan de ser discos de polvo que giran encajonados en capas estratificadas y que adoptan aparentemente la forma de puros cuando los discos se ven bajo un ángulo oblicuo. He visto reportajes y documentales en los que se observan perfectamente con su forma de puro desde distintos ángulos.

Esferas giratorias de plasma: Son los llamados técnicamente “rayos globulares” y que sólo han sido reproducidos en pequeño tamaño y con duraciones muy breves en los laboratorios. Estos fenómenos eléctricos han asombrado muchas veces a pilotos y humanos durante siglos, pero de los que no es nada fácil que desciendan hombrecillos verdes. Son todos aquellos fenómenos que producen efectos de bloqueo electromagnético y perturban las comunicaciones y los sistemas eléctricos vecinos, puesto que parece que crean campos magnéticos.

En la naturaleza se manifiestan en las puntas de los mástiles de las embarcaciones en forma de bolas luminosas que reciben el nombre de fuego de San Telmo, pero de ellos se ignora todo o casi todo por la dificultad de su investigación y reproducción en el laboratorio.

Entre las manifestaciones no ópticas, tenemos las célebres abducciones sufridas por algunas personas y que probablemente pertenecen a la esfera de las alucinaciones individuales, las cuales pueden llegar a convertirse en colectivas, porque yo no dudo de que muchas personas puedan llegar a autoconvencerse de que han visto lo que han soñado o imaginado. La fe hace milagros, especialmente entre los predispuestos a creer en ellos.

La prueba de que no son reales sino imaginarias son la falta de aportaciones científicas concretas que han realizado todas esas personas abducidas. Claro que, lamentablemente, siempre resulta que los que las han sufrido son gente que no tiene una buena formación científica, como si los “abductores” extraterrestres sólo se dedicaran a abducir a gente poco formada. Que tipos más raros esos extraterrestres que no quieren entrar en contacto con inteligencias destacadas de nuestro planeta.

Así que me temo que la conclusión es que los radioaficionados y la mayoría de los científicos no podemos normalmente (salvo otros problemas mentales a los que no nos corresponde analizar aquí) ser muy creyentes en cuanto a la existencia de extraterrestres que se pasean por nuestro planeta.

Pero todos tenemos la posibilidad de contribuir con nuestros PCs a la detección de otras inteligencias, cooperando con SETI@HOME y prestando nuestros ordenadores para que trabajen para ellos, analizando y procesando las ingentes cantidades de datos generados por los radiotelescopios. Puede que, gracias a vosotros, se consiga detectar alguna civilización que nos aporte alguna idea para prolongar nuestra supervivencia en la Tierra y nos permita salvarlo de nosotros mismos. Sería lo mínimo que deberían contarnos los extraterrestres si ellos mismos están convencidos de que lo han conseguido.

73 Luis del Molino EA3OG

domingo 28 de septiembre de 2008

El Espacio, una ventana llena de oportunidades para las radiocomunicaciones amateurs


Muchas veces, las respuestas del futuro las conseguimos releyendo el pasado, y en el caso de la radio no es ninguna excepción. Me refiero a la conocida tercera ley de Paul M. Segal sobre el radioaficionado: es experimentador y progresista.

Como la mayoría de vosotros, empecé con la radio desde muy temprana edad, primero escuchando onda corta antes de la caída del muro de Berlín, luego fueron la CB, HF, VHF, comunicaciones digitales, satélites, microondas, etc...

Recuerdo la emoción que sentía cada vez que empezaba una etapa nueva por el hecho de descubrir una banda o un nuevo modo, pero con el tiempo siempre sentía la frustración de haber investigado algo que hacia ya muchos años otros ya habían hecho y ver que poco podía aportar, por lo que mi interés desaparecía y me iba a otra cosa.

No me arrepiento de haber estado tantos años de flor en flor, puesto que de todo se aprende y el KNOW HOW adquirido da una visión global de las cosas imprescindible para una mente inquieta, pero el problema es que siempre tienes un vacío difícil de llenar, hasta que llegó la radioastronomía.

Supongo que muchos os preguntareis. ¿qué tiene la radioastronomía de diferente? La respuesta es clara: ¡TODO!

Queda tanto por hacer y tanto por descubrir… que hace que cualquier persona inquieta o con afán de autosuperación tenga cabida. Hay sitio para los teóricos, para los prácticos, para quien tenga muy pocos recursos, o quien tenga todo el dinero del mundo para gastar; seguro que hay un hueco para ti.

Algo que siempre me ha atraído del espacio, es el hecho de que sea infinito en sus cuatro dimensiones. Hace que el ser humano nunca pueda llegarlo a conocer en su totalidad, cosa que en mi opinión socializa la investigación y permite que cualquiera pueda descubrir nuevos cuerpos o radiofuentes.

Entiendo que pueda parecer que la radioastronomía sólo esté reservada a los grandes radiotelescopios equipados con tecnología criogénica y al uso de grandes supercomputadores, pero nada mas lejos de la realidad: la radioastronomía amateur puede aportar grandes cosas al igual que lo está haciendo la astronomía óptica en la actualidad.

Hay muchos ejemplos de observatorios astronómicos amateur que esta haciendo un gran trabajo, algunos exoplanetas ya se están descubriendo con telescopios asequibles al aficionado; el descubrimiento reciente del asteroide MPC J76 por el observatorio municipal de Murcia; y sin duda uno de los mayores descubrimientos amateur, el cometa Shoemaker-Levy 9 que colisionó con Júpiter en el año 1994.

Al igual que en la astronomía óptica, el elevado coste de un radiotelescopio profesional hace que el numero de unidades disponibles sea reducida, por lo que la porción de cielo observado es limitado; además por las características de los radiotelescopios, el número de bandas o frecuencias simultáneas de recepción también es limitado.

¿Qué puede aportar el radioaficionado? Sus conocimientos y experiencia con la RF, antenas, manejo de equipos, etc... son esenciales y lo convierten en un alumno aventajado. Por supuesto, el conocimiento del espacio, así como la física y astrofísica son importantes, pero no imprescindibles. Me atrevería a decir que en radioastronomía amateur la importancia del conocimiento estaría en un 80% radio y en un 20% astrofísica. En radioastronomía profesional es totalmente al revés.

No existen radiotelescopios Yaesu, Kenwood o Icom, no hay radiotelescopios fabricados por marcas comerciales ni existe nada hecho; en el mejor de los casos algún KIT, por lo que tenemos la oportunidad de convertirnos en los nuevos pioneros de la radioafición del futuro, aunque no tenemos que ver la construcción y diseño de equipos como un fin, sino como el medio que nos va a permitir asomarnos a esta nueva ventana, al espacio. En definitiva, ciencia.

¡Aprovechemos la oportunidad, larga vida a la radio!
73, Iban, EB3FRN

domingo 7 de septiembre de 2008

¿A DONDE SE DIRIGE LA RADIOAFICION DEL FUTURO?

Me gustaría contaros una frase que me encanta, aunque pido disculpas porque ahora soy incapaz de recordar quién la dijo, una frase que dice así: “La vida es sólo lo que nos queda por vivir”.

Por si no os ha quedado claro el sentido, lo aclararé diciendo que lo pasado ya ha ocurrido y no se puede cambiar; el presente ya no tiene ningún interés porque ya lo hemos vivido también y, realmente, sólo cuenta lo que podamos vivir en el futuro; es decir, nuestras ilusiones por hacer algo, por participar en algo, por disfrutar haciendo algo; en resumen, todo lo que nos queda por vivir, porque lo que merece realmente la pena es la larga preparación de lo que será una breve acción o participación en alguna experiencia nueva.

El mundo está lleno de personas sin un futuro previsible interesante, especialmente todas aquellas que han llegado ya a cierta edad (debe de ser la 4ª edad, porque yo ya soy de la 3ª y no me cuento) en la que las limitaciones físicas hacen que sus posibilidades de “hacer algo nuevo” sean muy, pero que muy reducidas. Ya no ven ningún futuro interesante ni vislumbran ninguna actividad que les atraiga en el futuro. Ya solo disfrutan contando “batallitas” de su pasado, historias que repiten una y otra vez para desesperación de los que ya se las conocen de memoria.

¿Le está pasando algo así a la radioafición como colectivo? ¿Estamos viviendo de batallitas y no conseguimos descubrir un futuro que interese? ¿Cómo vamos a atraer a nuevas generaciones hacia los misterios de la radiofrecuencia si no les ofrecemos un futuro interesante que valga la pena?

Comunicar, charlar con los amigos, hablar con dónde sea, cuando se quiera... eso lo puede ya hacer todo el mundo sin necesidad de un equipo de radio, sin necesidad de ser radioaficionado. Se puede hacer por teléfono (fijo o móvil), por agenda electrónica (por I-phone, Blackberry...) , por internet con el Skype y similares... y pronto bastará con el televisor (interactivo) y con la nevera (con pantalla y micro), y hasta con el portarrollos del papel higiénico, si a alguien se le ocurre fabricar el portarrollos electrónico.

¿Qué podemos ofrecer nosotros con la radioafición que suponga algún atractivo para las nuevas generaciones de jóvenes? ¿Dónde podemos encontrar algo que les proporcione experiencias gratificantes como las que nos ha proporcionado a nosotros la radioafición?

Me parece que en el espacio terrestre actual lo tenemos crudo. Por desgracia, aquí en la Tierra, sólo podemos aspirar a que algún día el país nos necesite para las comunicaciones de emergencia en una gran catástrofe. Aunque sería mucho mejor que nunca ocurriera, no sólo porque no la deseamos, sino porque descubriríamos que no estamos preparados precisamente para eso. Mientras tanto, tenemos que conformarnos con prepararnos con entusiasmo y espíritu de servicio, ejercitándonos en simulaciones que hasta ahora se limitan a coordinar cabalgatas, carreras ciclistas y otros acontecimientos deportivos y culturales. Nada que no se pueda resolver también con móviles y GPS.

¿Hacia dónde podemos dirigirnos nosotros para ilusionar y atraer nuevos futuros candidatos a radioaficionados? Está difícil aquí en la Tierra.

Me temo que sólo nos queda realmente el espacio exterior. Sería un triste panorama si no dispusiéramos de innumerables posibilidades que no acabamos de desarrollar ni promover plenamente. Solo participan minorías en todo esto. Veamos la lista:

- Satélites de todo tipo para escuchar e intentar comunicar, captar imágenes, analizar telemetría, etcétera, etcétera...
- Un resplandeciente Sol para estudiar sus radiaciones electromagnéticas en las bandas que dominamos.
- Una hermosa Luna para utilizarla como espejo para rebotes de comunicaciones.
- Innumerables meteoritos para intentar comunicaciones por reflexión en sus estelas ionizadas y analizar su trayectoria y aparición.
- Y todo un Universo lleno de planetas, estrellas, galaxias, nebulosas, quasars, etcétera, que emiten radiaciones electromagnéticas que la radioastronomía amateur puede explorar.

¿A qué estamos esperando para dedicarnos a promocionar el máximo posible todas estas actividades del futuro? ¿Qué para eso está la AMSAT, la URE y las demás asociaciones? ¿Por qué no me preguntáis qué está haciendo ahora el gobierno de turno para arreglarlo?

Seamos serios. Todos tenemos alguna responsabilidad y, si todos hemos disfrutado mucho haciendo cosillas gracias a la radio, ahora nos toca devolver un poco de lo bien que lo hemos pasado y contribuir con algún granito de arena a construir el edificio del futuro espacial. Sí, he dicho del futuro espacial.

Lo de las comunicaciones de radioaficionado de siempre ya no sirven para interesar a nadie. Son las batallitas de nuestros abuelos, porque resulta que los abueletes ya somos nosotros. Creía que ya había quedado claro al principio de estas líneas.
Por favor, no dejes de aprovechar ninguna oportunidad ni dejes de echar alguna manita a cualquier asociación o colega que se proponga algo nuevo que sirva para promocionar la radioafición del futuro, no la del pasado.
Contamos contigo.
73, Luis, EA3OG

jueves 26 de junio de 2008

PENSAMIENTOS EN VOZ ALTA

En el año 2002, durante la cena anual organizada por la revista CQ, tuve la suerte de poder dar una conferencia bajo el titulo: “Radio Astronomía Amateur”. La conferencia la compartí con Robert Estalella, científico y profesor del departamento de Astronomía y meteorología de la Universidad de Barcelona.

La idea era explicar qué se esta investigando actualmente en el campo profesional de la radioastronomía y qué se puede hacer en ese mismo campo como aficionado.

Recuerdo que, en la tercera transparencia, después de la presentación y la introducción, aparecía la pregunta:

¿El radioaficionado es un científico?

Desde mi punto de vista, existen muchas similitudes entre los radioaficionados y los científicos. Me explicaré:

No recuerdo exactamente cuál fue el detonante que hizo que me interesase por la radioafición, pero cuando cursaba los estudios de oficialía electrónica con 14 años de edad, empecé la construcción de un receptor de 27 MHz de Sales-Kit luego completé mi primer transceptor durante el año 1977. Y aquí empezó, sin saberlo yo, mi carrera hacia la Ciencia Amateur.

Mi recorrido tecnológico pasó desde la AM a la SSB, llegando finalmente a la CW, mediante las cuales descubrí desde el dipolo, el plano de tierra y las antenas direccionales, hasta el apilamiento de antenas; también descubrí desde los distintos modos de propagación, la Tropo, la Esporádica “E”, la F.A.I., el “Meteor Scatter”, hasta el rebote lunar; desde la construcción de amplificadores de potencia y de preamplificadores de bajo ruido, hasta los concursos, las expediciones, las conferencias y, finalmente, la Radioastronomía.

Aunque no exactamente igual, la evolución de la mayoría de radioaficionados ha sido muy similar, aunque algunos habrán dedicado toda su pasión al DX, otros a las comunicaciones digitales, otros a los concursos, etcétera. Pero en todos ellos ha existido siempre un afán de superación y la necesidad de alcanzar unos buenos conocimientos en la especialidad que han escogido, es decir, el máximo conocimiento de una ciencia, de la ciencia de la radio en cualquier de sus aspectos. Esto me lleva a decir que un radioaficionado es un científico, ya que se dedica a la ciencia de la radio. Y es más: la mayoría somos científicos e investigadores, ya que este conocimiento lo hemos adquirido nosotros mismos gracias a una constante investigación.

¿No hemos investigado sobre propagación? ¿No hemos aprendido a averiguar a qué hora y qué banda serán las más idóneas para realizar un determinado comunicado? ¿No somos capaces de discernir entre una modalidad u otra, la más adecuada entre varias antenas o las características mínimas de un cable coaxial? Y no digamos de aquéllos, quienes, gracias a sus conocimientos en electrónica, se atreven a construir sus propios equipos y, no satisfechos con ello, se dedican a mejorarlos.

En este afán de conocimiento y superación, Internet pone a nuestro alcance una enorme cantidad de información que hasta hace poco era inimaginable. Ahora podemos alimentarnos de las experiencias de muchos otros en cualquier campo de investigación, con el simple hecho de conectarnos a la Red, y es por eso por lo que Internet es un complemento ideal e indispensable para todos los radioaficionados.

Yo, que soy radioaficionado, también soy un adicto a Internet, pues esta mezcla de aficiones me ha llevado, en una constante progresión, a integrarme dentro de otro campo amateur, como es el de la astronomía, gracias a unos conocimientos de radio y a una información encontrada en Internet, más que por mis conocimientos de astronomía, que eran escasos.

Aún soy un gran novato en este campo, pero si antes me habría asustado entrar en el mundo de la Radioastronomía, ahora, mirando hacia atrás, sé que éste es sólo el comienzo y que, gracias a mi afición, conseguiré disfrutar de esta nueva faceta, también compartida por cierto por muchos radioaficionados. Es grato comprobar como científicos ilustres como Grote Reber, W9GFZ, precursor de la radioastronomía moderna, así como John Kraus, W8JK, inventor de las antenas helicoidales, han sido radioaficionados, así como otros más actuales, como Joe Taylor, K1JT, quien fue laureado con el premio Nóbel de Física en 1993 por descubrir un nuevo tipo de pulsar, un descubrimiento que ha abierto nuevas posibilidades al estudio de la gravitación.

Nuestro colectivo debe sentirse de enhorabuena, debe dejar de llorar, de hacer estadísticas de cuantos éramos y los pocos que somos, y de buscar las causas. En definitiva, debe dejar de mirar al pasado, pues el pasado es historia, y lo importante es el futuro. Así que empecemos a mirar este futuro y contribuyamos cada uno de nosotros a dignificar nuestra afición y a encauzarla hacia logros cada vez más relevantes. La Radio Ciencia Amateur puede ser el camino.
73, Enric, EA3BTZ